Los especialistas y las organizaciones conservacionistas lo califican de "histórico", tras un largo camino de lucha contra uno de los agentes más venenosos con que contaminamos la naturaleza: el plomo de los perdigones que numerosos cazadores continúan usando en sus batidas. Cada año este material pesado que queda abandonado provoca la muerte por envenenamiento de millones de aves que lo ingieren. Una cifra que se irá reduciendo con el tiempo gracias a la prohibición aprobada por más de cien países en la cumbre de vida salvaje de la ONU.
Esta decisión, que implica la sustitución de la munición de plomo por alternativas no tóxicas en los próximos tres años, contó con el rechazo inicial de la Unión Europea durante las negociaciones de la cumbre.
La intención de prohibir esta munición venenosa también solía contar con el rechazo de los cazadores porque en algunos casos les obligaba a renovar sus armas.
Además, las aves rapaces ingieren restos de munición cuando se alimentan de presas o carroñas que han sido tiroteadas. Se han registrado muertes de aves en peligro de extinción, como los quebrantahuesos, por este motivo.
Francisco
No dejas de sorprendernos Francisco con noticias tan interesantes como esta ultima. No tenía ni idea del daño que pudiera ocasionar los perdigones que se dejan tras las cazas que se realizan. La cuestión es que otra vez vemos como se esta dañando la naturaleza y como las "costumbres" de algunos ponen en peligro este bien tan preciado.
ResponderEliminarAna